martes, 13 de noviembre de 2012

¿El SIDA se puede tratar?
El tratamiento antirretrovírico puede prolongar el tiempo transcurrido entre la infección por VIH y la manifestación del SIDA. Las politerapias modernas son altamente eficaces, y una persona infectada con VIH que está recibiendo tratamiento podría vivir toda la vida sin desarrollar SIDA.
Un diagnóstico de SIDA no necesariamente equivale a una sentencia de muerte. Muchas personas aún pueden salir beneficiadas al comenzar una terapia antirretrovírica, incluso una vez que hayan desarrollado una enfermedad característica del SIDA. También se han desarrollado mejores tratamientos y medidas preventivas para las infecciones oportunistas a fin de mejorar la calidad y el tiempo de vida de las personas infectadas.
El tratamiento de algunas infecciones oportunistas es más fácil que aquel que se utiliza para otro tipo de infecciones. Las infecciones tales como el herpes zoster y la candidiasis de la boca, garganta o vagina, pueden tratarse en forma eficaz en numerosos entornos. Por otro lado, las infecciones más complejas, tales como la toxoplasmosis, deben tratarse con equipos e infraestructura médica de avanzada. Lamentablemente, muchas zonas de pocos recursos no cuentan con estos equipos.
También es importante que se proporcione tratamiento para lidiar con el dolor provocado por esta infección, el cual es experimentado por todas las personas que se encuentran en los niveles avanzados de la enfermedad.
¿Cuáles son los síntomas del SIDA?
A una persona se le diagnostica SIDA cuando ha desarrollado una afección o un síntoma relacionado con el SIDA. Lo anterior se denomina infección oportunista o cáncer relacionado con el SIDA. Las infecciones se denominan ‘oportunistas’ porque aprovechan la oportunidad que les ofrece un sistema inmunológico debilitado.
Es posible que a alguien se le diagnostique SIDA incluso si no ha desarrollado una infección oportunista. El SIDA se puede diagnosticar cuando el número de células del sistema inmunológico (células CD4) en la sangre de una persona VIH positivo se reduce a un cierto nivel.
¿Qué provoca el SIDA?
El SIDA es provocado por el virus del VIH.
El VIH es un virus que ataca gradualmente las células del sistema inmunológico. Como el virus del VIH daña en forma progresiva estas células, el cuerpo se vuelve más vulnerable a las infecciones, las cuales son más difíciles de combatir. Se dice que una persona tiene SIDA cuando la infección por VIH está en un nivel muy avanzado. Pueden pasar años antes de que el VIH haya producido suficiente daño en el sistema inmunológico y que el SIDA se desarrolle.
El síndrome de inmunodeficiencia adquirida ( SIDA en castellano y AIDS en inglés) es una enfermedad de transmisión mayormente sexual que se debe a una mutación o cambio en un virus propio de una especie de mono africano, que pasó a la sangre humana y allí se ha adaptado y reproducido. Se conocen casos, estudiados posteriormente, de personas africanas que se infectaron hace 40 o 50 años, cuando ni la enfermedad ni el virus estaban descritos con perfección.
La corta historia de la enfermedad está salpicada por varios acontecimientos importantes. Después de descritos los primeros casos en 1981 entre los homosexuales, en 1983 Luc Montagnier descubre el agente causante: el VIH (virus de inmunodeficiencia humana). En 1985 ya estuvieron disponibles las pruebas para analizar qué sangre contenía o no el VIH. En 1983, se manifestó la epidemia del SIDA también en personas heterosexuales, y en 1985 se habían contabilizado casos en todos los continentes.
Seis años después de su detección, en 1987, se crearon diversos organismos para tratar de contener la rápida propagación. También en esta fecha, la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense, la FDA, autorizó el primer fármaco para tratar el SIDA. La terapia triple antirretroviral no estuvo disponible hasta 1996. En la actualidad, se investiga en la obtención de una vacuna que frene al virus.

La palabra SIDA proviene de las iniciales de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, que consiste en la incapacidad del sistema inmunitario para hacer frente a las infecciones y otros procesos patológicos. El SIDA no es consecuencia de un trastorno hereditario, sino resultado de la exposición a una infección por el VIH, que facilita el desarrollo de nuevas infecciones oportunistas, tumores y otros procesos. Este virus permanece latente y destruye un cierto tipo de linfocitos, células encargadas de la defensa del sistema inmunitario del organismo.